
Tras dejármelas el sábado preguntándose quien coños era Lucía, me fui a por M*. Ya eran cerca de las cuatro y media, y debería estar acabando de trabajar. Nunca me gustó su pub, pero ella sí. No es Lucía, pero es tan puta conmigo, tan viciosa, follamos tan bien juntos que todo vale.
Y es que nada más subir al coche ya me estaba sacando la polla y chupándomela. La veía con ganas. Yo iba con ganas.
La verdad, no sé por qué no la llamo con mayor frecuencia...
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NInfa -